
En el tiempo sagrado de la Navidad, cuando la noche se llena de voces y el silencio escucha, recordamos que no caminamos solos.
Como en Waloyo Yamoni, el canto nace de la tierra, se eleva en comunidad y se convierte en puente entre lo humano y lo trascendente.
Que esta Navidad nos reúna en la armonía de lo esencial: el respeto, la memoria, la esperanza compartida. Que cada voz, distinta pero unida, nos recuerde que la paz no es ausencia de ruido, sino equilibrio, y que la luz que celebramos no pertenece a uno solo, sino a todos.
Hoy celebramos la vida que renace, el mensaje eterno de unión y dignidad humana. Que el espíritu del canto ancestral nos acompañe, fortalezca nuestros lazos y nos devuelva la certeza de que, juntos, siempre es posible volver a empezar.
Feliz Navidad.
Que la armonía, la memoria y la esperanza guíen nuestro camino.
Raymond Orta y Candy Herrera De Orta

